CRONICAS

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EL DÍA QUE RACING CASI VUELA POR LOS AIRES CON GARDEL 

Por Lucio Corbeletto

Y era ahí donde podían verse las plaquetas. Ubicadas en ese lugar que hacía casi imposible no remontarse a aquel trágico acontecimiento. En Colombia subirse a un avión nunca iba a ser lo mismo, aunque está claro que los factores climáticos y variables externas ayudaron a que pasara lo que sucedió.

Era un Racing que se floreaba de triunfos y conquistas y para aquel Equipo de José, la Copa Libertadores de 1967 era el desafío a superar. El grupo de la Copa al cual La Academia se vio sorteado era un escenario lejos de ser el ideal. Porque más allá de compartir grupo con River, tenía la enorme tarea de visitar tierras que se encontraban a varios metros de altura como Bolivia y Colombia.

El tanguero nacido en Francia tuvo una vida repleta de fama y éxito aunque también tuvo que sobrepasar por situaciones trágicas. El 11 de diciembre de 1915, Gardel cumplía 25 años y decidía festejarlo en un reconocido salón en Recoleta. Allí sufrió un altercado con un grupo de personas en la que continúo en modo de pelea puertas afuera. Más precisamente Libertador y Agüero. En medio de dicha pelea Gardel recibe un balazo por parte de uno del grupo al que estaban enfrentándose, que le impacta de lleno en el pecho. Cuando llega al hospital deciden no realizar ninguna operación quirúrgica por el riesgo que conllevaba y la bala en su pulmón izquierdo lo acompañó en cada uno de sus conciertos hasta el final.

Racing tiene un gran arranque en la Copa, logrando superar a River por 2-0, sin embargo, luego de ese gran despegue se encontró con la dificultad de jugar en la altura frente a 31 de octubre. Fue un contundente 3-0 en contra para los dirigidos por José. En su viaje a Colombia, Racing enfrenta al DIM por la tercera fecha y consigue vencerlo por 2-0.

Luego de hacer su último concierto en Argentina, Gardel viaja a Colombia en una de sus giras, y dice haberse sentido totalmente agradecido con el público cafetero: "Gracias por tanta amabilidad. Encuentro en la sonrisa de los niños, las miradas de las mujeres y la bondad de los colombianos un cariñoso afecto para mí. La emoción no me deja hablar. Gracias y hasta siempre", dijo Carlos en su último concierto, en Medellín.


27 de marzo de 1967, la delegación de Racing se encontraba en el aeropuerto de Medellín en donde hacía escala para volar hacia Bogotá, tierra donde lo esperaba Independiente de Santa Fe para disputar la tercera fecha de fase de grupos. "Recuerdo con todo detalle aquel día. Unas horas antes de subirnos al avión había hablado con uno del aeropuerto que me aconsejo que no subiéramos en caso de no ver ningún avión que aterrizara en la pista. Porque cada tanto hay un accidente", relato Juan Carlos Rulli. Inmediatamente el mediocampista contó que fue en búsqueda de los jugadores del plantel para comentarles la charla que había tenido con el muchacho del aeropuerto.  

Era un día que predominaban grandes ráfagas de viento. El aéreo Ford Trimotor F31 hizo un recorrido sobre la pista del aeropuerto previo al despegue, hasta que luego de 90 metros se estrella contra otro avión que estaba estacionado. El aéreo terminó carbonizado en llamas, terminando con la vida de los 17 tripulantes a bordo, varios de ellos, músicos que acompañaban a Gardel en su gira por Medellín.

Cuando Rulli logra encontrar al resto del plantel puede ver que estaban casi todos reunidos observando algo en una de las paredes. Y era ahí donde podían verse las plaquetas. Ubicadas en ese lugar que hacía casi imposible no remontarse a aquel trágico acontecimiento. "Yo en ese momento tenía pánico. ¿Sabes lo que es pánico? Bueno pánico", comentó Rulli en el capítulo de podcast de Simplemente_racing. Esas eran las plaquetas que rememoraban a Gardel tras su fallecimiento por el accidente aéreo en Colombia en junio de 1935.

A pesar del consejo del muchacho del aeropuerto que Rulli comunicó, el plantel y el personal de aviación acuerdan para que el avión despegue rumbo a Bogotá. Ese día Juan Carlos fue el último en subirse al avión. "Cuando ya estaba sentado, junto a Cejas, le pido a la azafata un tranquilizante y me trae cualquier otra cosa. Estaba tan nervioso en ese momento que hasta llegué a insultar al presidente (Saccol)", contó Rulli. En el recorrido mismo del vuelo, el avión sufre unas leves turbulencias, la cual hacen que Juan Carlos se golpe la cabeza. Humberto Maschio fue otro de los tripulantes que sobrevoló en aquella travesía en altura: "Nosotros ya estábamos acostumbrados a tener que lidiar con esos bailes en los aviones", contó uno de los delanteros del equipo de José. Además de los jugadores, cuerpo técnico y directivos de Racing, también viajaron las esposas de Roberto Perfumo y Armando Ramos Ruiz (integrante del comité de la AFA): "Fueron las mas valientes empezaron a gritar y ya lo ve es el equipo de José. Y después decían, si nos salvamos de esta salimos campeones", confesó Maschio.

Gardel se hizo presente desde lo más alto en el cielo y finalmente el avión logró aterrizar sin sobresaltos en el aeropuerto de Bogotá. Rulli junto con varios de los jugadores del plantel se dirigen a un bar del aeropuerto a beber un vaso de whisky, como anticipando el triunfo que iban obtener en tierras cafeteras o quizás la conquista que en agosto de ese mismo año iban a tener al levantar la Copa Libertadores.


CRÓNICA DE UN CAMPEÓN ANUNCIADO

Por Lucio Corbeletto

Vamos a salir campeones", era lo que se pensaba, pero ningún hincha se animaba a decir luego del partido igualado sin goles entre Racing y Banfield. La academia a pesar de no poder sacar ventaja en aquel partido, se encontraba ante la latente posibilidad de consagrarse campeón y quedar en la historia. Sobraban las palabras acerca del contexto político del país y como eso influía de alguna manera a los partidos que debía disputar Racing en el mes de diciembre : "Había un clima de sospechas muy grande porque circulaban muchas versiones en el ambiente y cualquier cosa hacía subir la temperatura".

No se sabía bien como iban a darse esos dos partidos para Racing, pero lo que si era de puro conocimiento es que su entrenador iba a quedar en la historia del club si lograba dicha hazaña. El partido definitivo no se disputó en el Juan Domingo Perón, sin embargo, miles de almas racinguistas habían asistido al estadio neutral a alentar a su club, como siempre lo hizo tanto en las buenas como en las malas.

A veces, aunque no parezca, hay una muy delgada línea que separa al fracaso del éxito, y mas aún en el fútbol. Perder aquel partido con un equipo que todavía no había cosechado ningún campeonato local, siendo Racing uno de los cinco equipos grandes, podía llegar a calificarse como una tragedia. Ese Racing venía de consagrarse bicampeón y había jugado un gran certamen luego de finalizar primero junto con su escolta con la misma cantidad de puntos (44), pero como el taladro sería el primer equipo no considerado "grande" en salir campeón, a Racing se lo titulaba como el Goliat y mientras que Banfield era David.


A veces, aunque no parezca, hay una muy delgada línea que separa al fracaso del éxito, y mas aún en el fútbol. Perder aquel partido con un equipo que todavía no había cosechado ningún campeonato local, siendo Racing uno de los cinco equipos grandes, podía llegar a calificarse como una tragedia. Ese Racing venía de consagrarse bicampeón y había jugado un gran certamen luego de finalizar primero junto con su escolta con la misma cantidad de puntos (44), pero como el taladro sería el primer equipo no considerado "grande" en salir campeón, a Racing se lo titulaba como el Goliat y mientras que Banfield era David.

Finalmente un 5 de diciembre, luego de haber empatado sin goles por el primer partido de desempate, Racing consigue el tricampeonato al vencer por 1-0 a Banfield en el encuentro de vuelta: "Tenía necesidad de un gol así. Además, tenía la certeza de hacerlo... Yo se que cuando las cosas parecen andar peor, se enderezan de pronto..." , dijo el autor del gol que permitió a Racing poder volver a gritar campeón. El autor de dicha frase podría ser Loeschbor refiriéndose al tanto marcado frente a Vélez en el estadio José Amalfitani. Sin embargo, dichas palabras salieron de la boca de Mario Boyé, luego del triunfo gracias a su gol en el Viejo Gasómetro. Así fue como Guillermo Stábile seguramente pensó no hay dos sin tres, al quedar en la historia del club luego de ser el único entrenador en poder darle tres títulos de manera consecutiva a Racing durante la época del profesionalismo.

70 años y 4 días después, luego de igualar 0-0 por la décimo séptima fecha del torneo apertura, Reinaldo Merlo declaró mientras caminaba por el campo de juego del Tomás Adolfo Ducó: "Vamos a salir campeones". Quedando así en la historia del club por hacer realidad aquella frase confesando la crónica de un campeón anunciado, luego de 35 años.

ERAN OTROS TIEMPOS, ERAN OTRAS LAS HISTORIAS

Por Lucio Corbeletto

Cinco años después el club debió hacer uso de otro salvavidas, pero esta vez fue en épocas donde las papas quemaban, y mucho. Allá por el 1999, con la institución a punto de quebrar, con la intervención de la sindicalista Liliana Ripol, el conjunto que en aquel entonces dirigía Gustavo Costas viajó hasta la cordillera trasandina para disputar un partido amistoso frente a la U de Chile. Para Racing dicha exhibición tenía como fin poder recaudar fondos y así poder invertir en uno de para el vestuario. Finalizado el partido 3-2 en favor de la academia, el plantel vuelve a Avellaneda con 20.000 dólares en el bolsillo, dinero suficiente para que volviese a correr agua caliente por las cañerías del vestuario.


Por último, pero no por eso menos relevante, o quizás si. Debido a la falta de ingresos en la década del 80, un sector del cilindro debió ser utilizado como depósito de papas. Hoy nos parece algo totalmente remoto leer sobre este tipo de cuestiones en las que atravesó el club. Sin embargo, todo sucedió por algo y es por eso que después de todo Racing logró volver a ponerse de pie. Sin dudas que este Racing (el positivo) porta una cara diferente al que cuentan algunas historias del pasado. 

Cinco años después el club debió hacer uso de otro salvavidas, pero esta vez fue en épocas donde las papas quemaban, y mucho. Allá por el 1999, con la institución a punto de quebrar, con la intervención de la sindicalista Liliana Ripol, el conjunto que en aquel entonces dirigía Gustavo Costas viajó hasta la cordillera trasandina para disputar un partido amistoso frente a la U de Chile. Para Racing dicha exhibición tenía como fin poder recaudar fondos y así poder invertir en uno de para el vestuario. Finalizado el partido 3-2 en favor de la academia, el plantel vuelve a Avellaneda con 20.000 dólares en el bolsillo, dinero suficiente para que volviese a correr agua caliente por las cañerías del vestuario.

Por último, pero no por eso menos relevante, o quizás si. Debido a la falta de ingresos en la década del 80, un sector del cilindro debió ser utilizado como depósito de papas. Hoy nos parece algo totalmente remoto leer sobre este tipo de cuestiones en las que atravesó el club. Sin embargo, todo sucedió por algo y es por eso que después de todo Racing logró volver a ponerse de pie. Sin dudas que este Racing (el positivo) porta una cara diferente al que cuentan algunas historias del pasado.